Un pico, una leyenda, un refrán y una pregunta para Cervantes…

Picacho Galipán, Waraira Repano

Recordando el Picacho de Galipán, se me ocurrió investigar un poco sobre este pico de nuestro hermoso Ávila o como se llama hoy en día El Parque Nacional Waraira Repano.

El Pico!

Lo primero que encontré fue que es el quinto pico más alto de la cordillera de la Costa (1878msnm), solo superado por el Pico Ávila (2250msnm), el Pico Occidental (2480msnm), el Oriental (2640msnm) y el Pico Naiguata (2765msnm) el punto más alto del Ávila.
Picacho de Galipán es una formación Rocosa que sobresale de la montaña, ubicado en la cara norte del parque y desde donde se tiene una vista de casi el 70% la Guaira (si las nubes lo permiten), teniendo a tus espaldas el pueblo de Galipán y el emblemático Hotel Humbolt. La sensación de buena energía que recibe en el lugar es increíble.

Como llegar

Para llegar al Picacho de Galipán debes llegar al pueblo de Galipán bien sea a través de los vehículos rústicos desde cotiza en Caracas o desde Macuto si estás en el litoral. También puedes llegar a través del Teleférico y luego bajando caminando o tomando un vehículo rustico hasta el pueblo.
Desde el pueblo, se debe llegar al sector Boca de Tigre, un cruce en el que se divide la vía en tres ramales: uno que conduce a Caracas, el siguiente guía al Hotel Humboldt y el tercero lleva a Galipán. La ruta es de unos 45 minutos, con algunas subidas pero cortas, lo cual hace que sea un paseo suave. El Punto final de llegada se puede reconocer fácilmente por ser una montaña rocosa que sobre sale al final del camino, al lado de varias antenas de telecomunicaciones que se encuentran a su lado.

La Leyenda

El otro punto interesante fue encontrar que por sus caminos aledaños se forjo la leyenda de Alonso Andrea De Ledesma, quien fue el primer alcalde y corregidor de Caracas y mejor conocido como El Quijote de Caracas y que según algunos historiadores pudo haber inspirado a Miguel de Cervantes a escribir el libro en español más vendido del mundo después de la Biblia “El Quijote de la Mancha”.
Esta historia en sí cuenta dos hechos importantes: el nacimiento de una de las expresiones mas criollas en Venezuela y la leyenda que inspiró al Quijote de la Mancha.
La historia de Don Alonso Andrea De Ledesma, uno de los fundadores de la ciudad de Caracas se inmortalizó el 03 de junio de 1595, pero como les dije la historia tiene dos partes: la primera empezó varios años atrás…

Un refrán

Años antes a 1595, de acuerdo al historiador Francisco Herrera Luque en su obra “Historia Fabulada” cuenta que un corsario Inglés Amyas Preston llegó a La Guaira por primera vez siendo ví­ctima de un naufragio y, por ser Inglés, fue arrestado y enviado de inmediato a Caracas.
Su carácter jovial le ganarí­a el derecho de ser mensajero y mandadero para la oficialidad de la ciudad, eso sí, sin jamás quitarle los grilletes. Cómo no podí­a caminar con ellos, cada vez que se le hiciera un encargo Preston alzarí­a sus pesados grilletes y los colocarí­a en sus hombros sin perder su sonrisa y su buen humor, hecho que trascenderí­a hasta nuestros dí­as en la expresión “echarse las bolas al hombro” que originalmente significaba afrontar con humor y jovialidad cualquier trabajo o empresa por muy pesada que ésta fuera. He aquí la primera parte de nuestra historia.

El Hidalgo Caraqueño

Con el pasar del tiempo, Preston logra escapar y jura venganza contra aquellos caraqueños que lo hubieran tratado mal y así­ llegamos al año de 1595, cuando con seis buques y 500 hombres llega a La Guaira.
Mientras los españoles preparaban sus defensas en lo que hoy se conoce como “El camino de los Españoles”, quienes habían salido por esta vía a fin de intersectar a los piratas que se aproximaban.
El corsario Preston y sus hombres serí­an guiados por Sánchez de Villapando, a través de un viejo camino indio hasta Caracas, que iría de Macuto a Chacao. Para sorpresa de Preston los hombres de Caracas corrieron a esconderse, todos menos uno: un hidalgo con lanza en ristre y armadura se interponí­a entre él y su objetivo.

 

El historiador Francisco Herrera cuenta en su libro que “Los piratas se disponí­an a saquear la ciudad cuando de pronto una figura a caballo les hizo frente. Era un hombre calzado de armadura y un yelmo medio oxidado, con una lanza en la mano, que les dijo: -¡Oidme bien, perro del mar, has encontrado mi ciudad desguarnecida gracias a ese canalla, pero no la tomareis sin combatir, aquí­ estoy para defenderla!

 

Preston sorprendido le dijo, caballero vuestro honor y valentí­a ya han salvado su honor y el de su ciudad. No podréis hacer nada contra quinientos hombres, ¡vuestro sacrificio será inútil!

 

-¡No hay sacrificio inútil cuando se defiende un derecho!

 

Y enseguida el caballero de la armadura cargó al galope contra los corsarios asombrados al grito de ¡Santiago y Cierra España!

 

Preston le gritó a sus hombres: -que nadie lo toque- ¡lo quiero vivo!

 

Pero el caballero ya habí­a clavado su lanza en uno de los piratas matándolo en el acto, y caracoleaba su caballo clavando su lanza hiriendo a varios. ¡Dispárenle! se lo ha buscado

 

Y de pronto tronó un arcabuz tumbando al jinete del caballo que cayó muerto en medio del polvo del camino. Preston ordenó quitarle el yelmo para ver quién era, y al ver su cara dio un paso atrás, era un hombre viejo.

 

Es Alonso Andrea De Ledesma, un viejo guerrero y fundador de la ciudad, dijo el traidor Villapando. Preston antes de saquear la ciudad entró solemnemente cargando el cuerpo de Don Alonso en hombros de sus capitanes sobre el escudo, mientras el tambor tocaba a sordina. En medio de honores de Capitán General fue enterrado en la Plaza mayor, conmovido por el valeroso gesto heroico de este anciano caraqueño.”

 

Según, su coraje produjo ciertas bajas en los piratas que, luego de darle honores por su valentía, tomaron la ciudad de Caracas y tres días después la saquearían, hecho que sirvió de base para construir en los años siguientes los fortines del Ávila, cinco fortines que tenían la capacidad de defender la ciudad en una proporción de 1 a 100, es decir, con cien soldados podían defender la ciudad de 10000 piratas.

La Inspiración

Pero la hazaña de Alonso Andrea De Ledesma llegaría muy lejos. En esa época los hechos en la América se comentaban entonces a viva voz en cualquier lugar de España, y una hazaña tan inútil y tan española como la de Ledesma no puede haberse ignorado en su momento, y mucho menos en Sevilla, en donde Cervantes vivió entre 1587 y 1602, y desde donde, cinco años justos antes de la muerte de Ledesma, el 21 de mayo de 1590 se dirigió por escrito al Consejo de Indias en busca de “un oficio” en América, que no consiguió. Es un hecho demostrado que, poco después de la muerte de Ledesma, cuando con toda probabilidad llegó a Sevilla la crónica del hecho narrada por Gaspar de Silva, Miguel de Cervantes estaba en la ciudad.
Don Miguel, con deseos de ir a la América, seguramente leía todo cuanto pudiera de aquel mundo al que no pudo ir y del que escribió en 1600, en “El celoso extremeño”, y terminada en 1606. Así debe haberse topado con el relato que del extraño suceso hizo Gaspar de Silva. Además, a don Miguel bien podría haberle llamado la atención el nombre del héroe muerto, pues era similar al del poeta segoviano Alonso de Ledesma (1562-1623) iniciador del conceptismo en España. Como puede verse, hay demasiadas coincidencias que avalan esta hipótesis y la hacen definitivamente plausible. La hipótesis del origen caraqueño de Don Quijote se hace más atractiva cuando se cae en cuenta de que quienes viajaron a Venezuela no fueron los nobles, sino delincuentes que pagaban penas o desesperados capaces de cualquier cosa, o los descendientes de antiguos caballeros e hidalgos venidos a menos, como el propio Don Quijote de la Mancha (a quien, además, Cervantes llamó don Alonso, que es el mismo nombre de pila de Ledesma), con su escudilla vacía y sus sueños partidos, que en muy poco o nada se diferenciaba de todos, o de casi todos los que fundaron ciudades y recorrieron llanos y montañas en esta Tierra de Gracia. Recuérdese, además, que siempre existió una doble comunicación, de ida y vuelta, entre la España de Cervantes y la América de Ledesma: en América, por ejemplo, no lejos de Caracas, se le cambió el nombre a un sitio para llamarlo La Victoria, en honor a la victoria obtenida entre otros por don Miguel en la batalla de Lepanto. De manera que es mucho más que posible que la idea, el personaje de Don Quijote, le haya llegado a Cervantes desde Santiago de León de Caracas.

Pregunta para Cervantes

En resumen, son muchas las coincidencias, pero tendría que ser el propio Don Miguel de Cervantes quien nos asegure que ese noble hidalgo de El Quijote de la Mancha, se trataba en realidad de El Quijote de Caracas, Don Alonso Andrea De Ledesma
Con información de:
  • El Nacimiento del Quijote de Eduardo Casanova
  • Historia Fabulada de Francisco Herrera Luque
  • Wikipedia

Tomado del blogs: sí pensara | http://sipensara.blogspot.com/2013/08/un-pico-una-leyenda-un-refran-y-una.html

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