Hotel Arbez, un hotel literalmente de dos paises

Los amantes de los hoteles con encanto encontrarán en la frontera franco-suiza un sitio que no los decepcionará, se trata del Arbez Hotel, famoso porque al encontrarse justo sobre la línea fronteriza, parte de sus instalaciones están en territorio francés y parte en el suizo.

En el corazón de la cordillera de Jura, más precisamente en la localidad de La Cure, encontramos un hotel capaz de brindarnos una experiencia única, la de habitar en dos países al mismo tiempo.

Incluso, la línea fronteriza atraviesa muchas de las habitaciones del Hotel Arbez, con lo cual los huéspedes se deleitan en vivir una experiencia que enriquece sus anécdotas de viajes por años: dormir con la cabeza en Francia y los pies en Suiza o viceversa.

Arbez Hotel, un hotel mitad en un país y mitad en otro continentes

La historia se remonta a Napoleón III, quien movió la frontera en su momento, y por ello este hotel se construyó de esta manera. Ha tenido célebres huéspedes, siendo el primero de ellos nada menos que Charles de Gaulle.

Ademas podrás disfrutar de los maravillosos paisajes montañeses, ya que se encuentra a 1.150 metros de altura, en el norte de los Alpes. Los interiores están sencillamente decorados en el cálido estilo alpino, con predominancia de las maderas, y es un refugio ideal para encontrar tranquilidad.

Al mismo tiempo, tiene un pequeño restaurante cómodo pero muy refinado, con una carta excelente que destaca lo mejor de la gastronomía de ambos países. Del lado francés, una Brasserie donde comer algo liviano, tomar un trago o degustar un delicioso café. Del lado suizo, el restaurante propiamente dicho, con un selecto menú y los excelentes vinos de la zona de Jura. No faltan las recetas típicas como la fondue suiza o el foie gras francés.

En la zona se pueden practicar, además, todas las actividades deportivas propias de los centros invernales en temporada, y en verano disfrutar del montañismo, los paseos, las escaladas, etcétera.

Un último dato curioso, que cuentan los dueños y nietos de quien convirtiese la propiedad en hotel en la década del 20′ s. Dado que la escalera comienza en Francia pero termina en Suiza, se utilizó para esconder a soldados británicos y estadounidenses en el cuarto que hoy se llama, justamente, “el escondite”. Una vez allí estaban en Suiza, donde ya no podían tocarlos. También, muchas familias judías lograron escapar a la neutral Suiza a través de este hotel.

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