También la sexualidad puede ser inteligente

sexualidad inteligente

El erotismo personal tiene un componente intelectual. Desde 2002, y por los investigación de Sheree Conrad y Michael Milburn, psicólogos de la Universidad de Massachussets, la “inteligencia sexual” existe como concepto y forma parte de las diez inteligencias que se han detectado en el ser humano.

Así que a las inteligencias lógico-matemática, kinestésica, musical, espacial, naturalista, intrapersonal, interpersonal, emocional y linguística, se une la sexual. Y no se necesita ser un genio para disfrutarla: según los autores estadounidenses, perfectamente se puede aprender, entrenar y mejorar.

En Venezuela, Lorenzo Campins (@1coaching), master coach, desarrolló el tema en su libro Inteligencia sexual y explica que implica conocimiento propio y de la pareja pero ofrece claves y lo que llama “artificios” para desarrollarla.

“La mayoría de los psicólogos atribuye un gran peso a una relación sexual satisfactoria al objetivo de conservar a la pareja”, expresa. Diferencia entre amor y erotismo, pues están motorizados por “necesidades distintas”. El amor se basa en compromiso y el erotismo en aventura. Y la inteligencia emocional logra equilibrarlos.

“Es como pretender que en el día la pareja sea la persona que conocemos pero que, en la noche, se convierta en un amante misterioso”, describe. Para lograr lo que parece una paradoja, propone una serie de tácticas, a las que llama claves, y que comienza con separaciones consensuadas. “Puede ser un viaje pero lo importante es que estén bien definidos los tiempos de la separación y el momento del reencuentro. Esto se hace para avivar la pasión”, comenta Campins.

Otra clave parece trillada pero resulta efectiva: más importante es la calidad que la cantidad. Dice Campins: “En este punto es importante planificar un espacio para el erotismo”. La resiliencia en pareja también es importante. Se debe saber que se enfrentarán obstáculos pero acordar intentar convertirlos en fortalezas.

El yoga, el tantra y el tao ayudan a mejorar la inteligencia sexual. Para Campins son artificios. En el caso del tao, se trata de alargar el placer de la mujer después del orgasmos masculino. El tantra le da importancia al juego previo “que no empieza minutos antes” sino con más antelación. “Se trata de cuadrar un encuentro romántico y generar expectativas para construir la excitación”.

Otros artificios son el yoga en pareja que refuerza los vínculos emocionales y físicos; la meditación que ayuda a visualizar fantasías individuales compartidas sin el riesgo de hacerlas realidad y la biodanza, que expresa sentimientos a través de ejercicios corporales.

Advierte sobre lo que atenta contra la inteligencia sexual: la rutina “un monstruo que todo lo devora”; la infidelidad, “primera causa de ruptura”; las relaciones plurales “porque alcanzan un nivel de exigencia de placer que luego es difícil proveer” y la pornografía pues, aunque es válida para el juego sexual, es un espectáculo casi acrobático difícil de repetir con la pareja. Campins también advierte que la pornografía puede generar adicción y su ausencia impedir el estímulo. GCH

fuente:  El Universal

 

Comenta este artículo

Deja un comentario

Puedes usar tu cuenta de Facebook para ingresar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

Notas Relacionadas...