Los afrodisíacos, ¿realmente aumentan o estimulan el apetito sexual?


Los afrodisíacos son sustancias que aumentan o estimulan el apetito sexual. Su nombre es en referencia a la diosa griega de la belleza, lujuria y sexualidad, Afrodita, que según cuenta la leyenda nació de la espuma del mar cuando el dios Cronos mato y castró a su padre Urano y arrojó sus testículos al océano.

El origen de los afrodisíacos es muy antiguo; desde los comienzos de la historia, las diferentes culturas han hecho uso de ellos de diversas maneras: en filtros y pócimas de amor, ungüentos, fragancias y rituales destinados a atraer al sexo opuesto, favorecer la fertilidad y aumentar el vigor sexual.

En un principio se consideraban sólo con poderes afrodisíacos a las plantas o alimentos que mantenían una cierta similitud con los órganos reproductores: los símbolos fálicos como el plátano, el pepino y los espárragos; los vaginales como las ostras y almejas; los que recuerdan a la mucosa genital como las manzanas rojas y las frutillas y los que hacen referencia al cuerpo femenino como las peras y ciertas botellas de perfumes o bebidas.

Por si esto fuera poco los seres humanos así como los animales poseemos un afrodisíaco que nos es innato, las feromonas, éstas son secreciones producidas por la piel y las mucosas, no son percibidas conscientemente pero actúan a nivel del olfato y el gusto produciendo un aumento del deseo sexual en el sexo opuesto.

Hoy en día está científicamente comprobado que los afrodisíacos funcionan realmente, por eso en el mercado mundial existe una gran variedad de productos realizados con este fin; se los puede conseguir en forma de cremas, perfumes, aceites, platos exóticos preparados íntegramente con ingredientes excitantes, infusiones, bebidas, entre otras tantas variedades…

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