El Teatro Baralt estrena Sistema de Proyección Digital con la premier de la película “La distancia más larga”

El Teatro Baralt de Maracaibo se ubicará desde hoy en la vanguardia tecnológica del cine nacional con el estreno de un nuevo Sistema de Proyección Digital de Cine, DCP, con sonido dolby digital y una pantalla especial, el primero con tecnología 3D en Venezuela, instalados gracias al Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, Cnac.

El Teatro Baralt de Maracaibo, inaugurado el 24 de julio de 1883, es uno de los espacios culturales más emblemáticos del estado Zulia, declarado Monumento Nacional en 1981. La última restauración del recinto fue realizada en 1998, dejando una sala multiuso con un aforo de 683 butacas (576 en la Platea, 62 en el Primer Palco y 45 ubicadas en el Segundo Palco). La colorida decoración interior fue realizada por el pintor Antonio Angulo, autor del cielo raso de 540 metros cuadrados.

La inauguración de los equipos donados por el Cnac se realizará con la primera proyección en Venezuela de la película La distancia más larga, dirigida por Claudia Pinto Emperador, ganadora del premio Glauber Rocha a la Mejor Película Latinoamericana en el Festival Internacional de Cine de Montreal, en Canadá, entre otros reconocimientos otorgados en España y Estados Unidos.

La proyección contará con la presencia de Juan Carlos Lossada, Presidente del Cnac, la Productora Ejecutiva del filme, Claudia Lepage, el niño actor protagonista Omar Moya y el veterano actor Iván Tamayo, entre otras personalidades cinematográficas.

Sinopsis

Dos caras de un mismo país, una ciudad agresiva y caótica, y un paraíso con las montañas más antigua del planeta. Dos protagonistas en momentos vitales opuestos. Y dos viajes temerarios, una aventura infantil que cruza un país entero, y un viaje sin retorno, pero libre y decidido. El destino vincula irremediablemente a una abuela y su nieto. Aunque no se conocen forman parte de un círculo que no pueden romper. Las segundas oportunidades aparecen, pero la libertad individual se impone. Todo se conjura para decirnos: sólo hay un destino, el que tú eliges.

Más allá del desplazamiento físico y el contraste entre la naturaleza y la urbe citadina, el filme hace un recorrido por el interior de los personajes: Martina, interpretada por Carme Elías, actriz española ganadora del Premio Goya, ha tomado la decisión de cómo y dónde morir, pero ve obstaculizado sus planes por la aparición de Lucas, su nieto. “Todos los personajes comienzan muy perdidos y asfixiados, sin tener un rumbo claro de sus vidas. La película acaba cuando éstos consiguen respirar y de alguna manera reencontrarse con sus propios sueños”, explica Pinto.

Por la misma sensación de desahogo, la directora escogió La Gran Sabana como la localidad opuesta a Caracas. “Esto podría ser un reflejo de esa transformación, de la paz que encuentran los personajes de la historia. Era una manera de retratar el viaje interior de ellos a través de las imágenes y un paisaje concreto”, señala.

La distancia más larga nos habla de frente, y sin rodeos, de la vida y de la muerte. No es casualidad que la historia se enmarque entre dos muertes de naturaleza tan diferente: por un lado, una violenta y repentina; y por otro, una muerte elegida. Y lo hace precisamente, para hablarnos de la vida, del viaje que emprendemos los que seguimos aquí, los que aún podemos elegir nuestro destino.

La distancia más larga es una historia de comienzos y finales, un cúmulo de encuentros y desencuentros que nos llevan desde la convulsa Caracas hasta la cima del Roraima, una de las formaciones geológicas más antiguas del planeta. La película nos lleva de viaje por las carreteras de Venezuela hasta adentrarnos en paisajes milenarios, mientras nos va narrando el viaje interior y de crecimiento de unos personajes que creen que huyen, pero que en realidad se están buscando. Solo acortando todas las distancias podrán respirar y reconducir sus vidas, y este es el verdadero viaje que nos interesa narrar.

En definitiva, la películanos habla de la libertad que tenemos de elegir nuestro destino, de la fuerza de los lazos familiares, y de las segundas oportunidades. Es un canto a la libertad que nos recuerda que nunca es tarde para tomar las riendas de la vida, porque la vida es un viaje.

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