Roger Federer volvió a coronarse campeón de Wimbledon

Roger Federer volvió a coronarse como campeón de Wimbledon tras vencer en la final a Andy Murray, que no pudo cumplir el sueño de un pueblo británico que acabó por ovacionar al ídolo local y rendirse ante el denominado por los sabios como mejor tenista de la historia. En sus vitrinas acumula 75 títulos (17 Grand Slam), entre los que destacan las siete copas conquistadas en Londres.

Las puertas del All England Tennis Club se cierran con el aún rebosante olor a hierba consumida tras dos semanas de tenis. Acaban de coronar por séptima vez en este escenario a Roger Federer. El suizo, el jugador con más entorchados en Londres, se impuso al ídolo local, Andy Murray, por un marcador global de 4-6, 7-5, 6-3 y 6-4 tras tres horas y veinticuatro minutos de batalla. El partido comenzó con un Murray enchufado, acertado y atrevido que se hizo con el juego inicial al resto. El británico, jaleado por un público entregado, parecía haber templado los nervios propios de la final de un Grand Slam. La historia le arropaba cálidamente en vez de atizarle con el látido de la exigencia. Federer, que tardó en carburar su maquinaria, logró igualar la contienda merced a un mejor porcentaje de servicios, restar metido en pista -sobre todo con segundo saque de su rival- y hacer acopio de reflejos en el arte de la volea en la red. Todo parecía haberse tornado en claridad para el de Basilea, que llegó a desperdiciar dos bolas de break en el siempre clave octavo juego, para luego fallar incomprensiblemente en el momento clave del set. Regaló su saque y con ello el set. El respetable, que pagó lo impagable por estar presente en la cita, comenzaba a soñar con un hito histórico. El pupilo de Ivan Lendl, contratado después de perder tres finales de Grand Slam, parecía indicar a Andy desde el box que siguiera con el mismo guión. El escocés, de dulce, pudo hurgar más en la herida de un Federer que no terminaba de encontrarse, pero dejó escapar cuatro bolas de break en el desarrollo de un set en el que llevó las riendas y que acabó perdiendo al flojear con uno de sus puntos fuertes, el saque. Roger, con apenas dos chispazos de genio, se metió de lleno en el partido.
via: Marca

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