Serbia le dió una mano a los africanos en victoria 1×0 de Ghana


Un penal transformado por el ghanés Asamoah Gyan a seis minutos del final del encuentro propició la primera victoria africana en el primer Mundial en este continente, tras un partido de baja calidad, en la que los ghaneses llevaron más la iniciativa, pero con pocas opciones de gol.

La jugada clave de un partido sin demasiadas acciones decisivas fue la mano de Kuzmanovic que motivó el penal en una acción mitad ingenua y mitad intencionada, pero en la que el asistente le confirmó al árbitro argentino Héctor Baldassi que la mano se había producido.

En ese momento, y a pesar de que Serbia jugaba con un hombre menos, el partido no estaba decantado hacia el equipo africano, por lo que fue esta acción lo que lo decidió.

La primera parte del encuentro fue muy trabada, con infinidad de faltas, y demasiadas precauciones por parte de ambos equipos, lo cual redundó en muy pocas aproximaciones claras al arco del equipo rival por parte de ambos conjuntos.

Ghana demostró un poco más de movilidad que el equipo serbio, mientras que este conjunto era más consistente, aunque buscó sus opciones de ataque casi siempre en jugadas a balón parado, de las que no sacó rendimiento alguno.

Poco cambió el choque tras el descanso, ya que la mayor fluidez de juego del equipo africano era insuficiente como para poner el peligro la portería serbia, equipo cuyos jugadores se mostraron muy movedizos, pero sin llegar a la valla rival.

Era un partido aburrido, con pocas aproximaciones a los arcos y todo hacía pensar en que sólo una sorpresa impediría el resultado final de empate.

Sobre el cuarto de hora de la segunda mitad, se produjo la jugada más clara del partido: un cabezazo de Gyan en el poste, que sobrevino poco después de una ocasión malograda por Zigic en el remate para el equipo europeo.

Pero eso fue un espejismo. El partido se volvió tan aburrido y sin ritmo como había sido desde e inicio, hasta que la expulsión del serbio Lukovic, a los 29 minutos del segundo tiempo, supuso un pequeño cambio en el ritmo del encuentro, puesto que a Serbia se conformaba con no perder y Ghana debía tratar de ganar.

Sin embargo, con un hombre menos, Serbia generó mejor fútbol que con el equipo completo. Krasic tuvo la oportunidad más clara para los balcánicos, pero falló en la definición. Hasta que llegó el fatídico minuto 39 para los serbios. En una acción que no llevaba ningún peligro, Kuzmanovic metió la mano en forma incomprensible y cometió penal. Ese que Gyan no desaprovechó y desató un verdadero festival del público y de los jugadores de Ghana.

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